Descripción
En la lucha libre mexicana hay colosos que miden su fuerza en el escenario como representación del combate eterno entre los buenos y los malos, y a los rudos les toca hacer el papel de los villanos. Ellos son los que, como decimos en México, “le dan sabor al caldo” con la chispeante adrenalina que hacen correr por las venas del público, que, curiosamente, simpatiza muchas veces con ellos, deseando que les den una paliza a los “chicos buenos” del grupito de los técnicos. El artista sabe representar en esta obra la mirada y toda la actitud de los “chicos malos” dispuestos a todo con tal de dar el gran espectáculo que ha cautivado a chicos y grandes alrededor del mundo. ¡Y que viva por siempre el pancracio mexicano!


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