Descripción
El sentido del sobrenombre con que ha pasado a la historia don Emiliano Zapata está aquí simbolizado con todo su esplendor en su mirada: es un líder, no un seguidor ni un ambicioso vulgar y está bien plantado sobre la tierra que pisa, de la que comen los campesinos y nos dan de comer. No sueña con la presidencia, por eso se negó a sentarse en la silla del águila en Palacio Nacional el 6 de diciembre de 1914, rechazando así la invitación que le hiciera Pancho Villa de ocuparla. La brevedad de su vida por haberse atrevido a enfrentar a los poderosos que se enquistan en el gobierno con apoyo y complicidad de la oligarquía nacional está representada por los insectos que lo rodean. A los 39 años, Zapata vio finalizada su existencia, acribillado por un grupito de traidores al pueblo mexicano.




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