Descripción
Porque Frida no camina… vuela, y nos lleva consigo. En un desierto mexicano bañado por atardeceres cálidos, Frida flota con serenidad, suspendida entre el sueño y la rebeldía. Su figura, trazada con líneas puras y casi minimalistas, parece un susurro del viento. Viste de ahora, pero su esencia es eterna. A su lado, el fiel changuito ateles la acompaña, cómplice de sus vuelos y sus silencios.




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