Descripción
El rostro del luchador, con su carga de seriedad, reto, preparación y misterio es retratado a la perfección por el artista. La obra nos da, en unos cuantos trazos y con una paleta limitada a voluntad a pocos tonos, la imagen viva y vibrante de la lucha libre mexicana, que en lugar de envejecer con el paso del tiempo, se fortalece e inspira a propios y extraños, siendo incluso el alma de una famosa caricatura televisada. El personaje en dorado y naranja parece estar a punto de gritarnos “Mucha lucha” y “El espectáculo debe continuar”, sin importar todas las contrariedades que los luchadores han debido enfrentar a lo largo de sus carreras, en que exponen el físico y el alma misma para entretener y deslumbrar a su público.





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