Descripción
El rojo es el color de la pasión, y si lo utilizamos en el corazón de un milagrito mexicano, sin duda estamos ante la evidencia de que, gracias a la Divinidad, se ha conseguido atraer al ser querido o, más bien, “amarrarlo”. Dar gracias al Cielo puede ser un hecho tan intenso como el favor recibido. Fay nos brinda con su obra una sugerencia motivadora. El ser agradecido es uno de los rasgos del mexicano, generalmente cabal y esforzado. No esperamos favores de nadie sin poner todo lo que esté de nuestra parte ni olvidamos los favores.






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